Ymascotizados

Aprendiz de caballero, mala de "cohones"


Creí que sería del estilo de una bonita y divertida peli que vi hace años, “La princesa prometida”, o tal vez del tipo de la anacrónica pero también original y divertida “Destino de caballero” que asimismo me gustó en su día, y, como en el videoclub sólo había bodrios incalificables o películas de súper-héroes, y en la tele como de costumbre la programación era una soberana mierda, la cogí. ¡En qué hora!

Decir que es un bodrio es quedarme corta; para definirla debo acudir a mis recuerdos más escondidos y debidamente sepultados de las películas de Fernando Esteso y Pajares de aquella vergonzosa y vergonzante época de la transición, en que la mujer era un mero aparato excitador por medio de sus tetas y su culo, y si no sabía hablar ni actuar eso era lo de menos.

Lo que más me sorprendió es que esta peli está en la sección juvenil del videoclub y, aunque os aseguro que no soy mojigata ni me escandalizo por poca o mucha cosa, si bien no es pornográfica sí es absolutamente erótica; pero erótica de las malas, ya digo, de ésas en las que el prota masculino jamás se quita prenda pero las féminas van perdiendo la ropa, y el seso, según le ven, antes de caer rendidas a sus encantos y a otras partes de su anatomía.

Argumento (si es que se puede llamar así): Un tal Lorenzo -interpretado por un Hayden Christensen tan guapete como anodino- porque ha ganado a las cartas a un tal De la Ratta (Tim Roth) se ve obligado a huir, ya que éste último tiene muy mal perder y cuenta con una camarilla de esbirros a sus órdenes dispuestos a matarle, y se refugia en un convento habitado por una caterva de monjas salidas y lascivas a más no poder haciéndose pasar por jardinero.
Por otra parte, una noble rica, mimada y caprichosa (Mischa Barton), de la que está secretamente enamorado el Lorenzo, se ha quedado huérfana y se ve asediada por las ansias de matrimonio del Ratta que quiere cobrarse con ella y sus posesiones la deuda que el difunto padre de la chica tenía con él.
Ella, que aún no ha reparado en el pobre Lorenzo porque no es noble ni rico, pero se niega en redondo a casarse con el Ratta, defiende su compromiso con un conde ruso que tiene que venir a casarse con ella.
A todo esto, el que cuenta la historia es el hijo de un ladrón que se dedica a pintar iglesias, y aprovechando que el monje de la capilla que está decorando muere, se apropia de su hábito y es contratado para oficiar la boda entre el conde y la rica chica guapa.
Entre medias, los invitados a la boda, amigos de la rica chica guapa, por el camino hasta la finca en la que pretenden esconderse del Ratta el tiempo suficiente para que ella se case con el ruso, se encuentran con bandidos salidos y campesinas más salidas aún.
Tras tanto lío y antología del disparate, el desenlace, como la trama, la ambientación y los diálogos, es estúpido, simple, vulgar y tópico a más no poder.

En suma, que mi sugerencia es que si os la ahorráis vuestro bolsillo y, sobre todo, vuestra memoria os lo agradecerán.
 
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