Ymascotizados

Homenaje a mi familia perruna

Cada vez que puedo leo las historietas de Ángel (bueno y si no se llama Ángel pues a mí me lo parece) y su hermoso perro de lanas. No es que me sienta identificada, mis perros no me hablan, o al menos no lo hacen como el suyo a él, y yo no soy de las que dicen "es que sólo les falta hablar", pero me gusta lo que cuenta y cómo lo cuenta (el perro de Ángel, digo).

Norma, esta rubia natural de ojos claros y mirada profunda cuyas imágenes preceden este texto, es tan tonta como bonita y buena. Si fuera humana pertenecería a ese grupo en el que englobamos a aquellos que sin tener ninguna tara concreta decimos de ellos que les falta un hervor. Sin embargo, hay que reconocerle que aprender aprende; sólo de ver cómo se lleva broncas su hermano Norte ella se aplica el cuento; es asombroso, nunca hay que reñirle, oye.

Molly, la pequeñaja de las fotos superiores, es la reina indiscutible de la casa, todo poderío y carácter. Una mimada de cojones, vamos. Todo lo que tiene de enana lo tiene de mala leche (que es más o menos el mismo piropo que me suelen dedicar a mí amigos y familiares). Lista como ella sola, me recuerda mucho a Marylin porque se hace la tonta con un estilo que da miedo. Parece un pastelito de nata, pero llévale la contraria, anda, si tienes huevos...

Pachi, hijo de Molly, es caso aparte. Claro que de momento es disculpable porque está en pleno proceso educativo, es púber y aún no se ven reflejados en resultados satisfactorios nuestros denodados esfuerzos por hacer de él un perro de provecho. Es muy listo, pero estoy convencida de que nosotros lo somos más y con el tiempo lo demostraremos (creo).

Y Norte, que así se llama el moreno guapetón de la foto de arriba, es el tío listo listísimo que ha provocado este artículo porque cuando leo los escritos del perro de Ángel no puedo evitar echarle una mirada a la vez que pienso "tú no escribes ni hablas, pero no te quedas atrás, ¿eh?"

Qué jodío, lo que sabe, y la guerra que me da. Siempre intenta montarme, lo que demuestra que tiene muy buen gusto, pero que a mí, llamadme pejiguera, me resulta más pesado que halagador. Pero lo que le distingue no es eso (os sorprendería la de machos que intentan montarme) sino su extrema inteligencia más allá de la media... humana.

Le gustan las mujeres (los hombres no), las buenas pelis, la buena música, el ejercicio al aire libre y el buen comer, distingue la derecha de la izquierda (mejor que yo, todo hay que decirlo), entiende cientos de frases diferentes independientemente del tono y volumen que utilices, sabe contar, e incluso creo que lee (a veces le pillo con mis libros entre las patas, aunque los suelta en cuanto me ve mirándole por no alarmarme, supongo). Hasta ahí correcto, pero lo que más me sorprende es su capacidad de aprendizaje osmótico.

Os explicaría muchas de sus hazañas, pero como no quiero hacerme pesadita os contaré sólo el último ejemplo. El otro día se me ocurre jugar con él al escondite durante el paseo nocturno, a ver qué pasa: me ocultaba tras una esquina o un portal, le llamaba quedamente una vez, y le hacía luego muchas fiestas y alegrías cuando por fin me encontraba. Bien, pues de repente me despisto quitando una caca de Norma, que seguía a lo suyo, y me doy cuenta que le he perdido de vista; empiezo a llamarle y oigo como un gemidito en un tono muy bajo y nada más; sigo caminando y llamándole pero ya no oigo nada más y continúo sin verle; entonces, cuando me acerco a un portal, desde detrás de una de las jambas, me sale de repente y empieza a saltar y a hacerme fiestas... ¿¡porque le he encontrado!?

Así es mi pequeña familia perruna, han salido a mí: Norma en belleza, Molly en carácter, Norte en inteligencia, y Pachi en..., la verdad es que ya no me acuerdo de cuando yo era tan joven, pero seguro que también era así de trasto.

He editado este comentario porque me he dado cuenta que me he dejado atrás a otros miembros que también forman o formaron parte de la familia:

Silvia (nos dejó un enorme hueco imposible de llenar)

Missi (el gato de la familia, que murió de cirrosis, con cerca de 20 años, sin haber bebido una gota de alcohol en su vida, que nosotros supiéramos al menos)

Pusy y Chiquita (mi gato, que murió de viejito, y la preciosa gata siamesa de mi hermano)

Mis sobrinos por parte de hermano, el hermosísimo Tango y la delicada Sally

P.D.: Todos nuestos amigos caninos y felinos han sido adoptados, y no podrían haber sido mejores ni hacernos más felices si hubieran sido comprados o fueran de "marca". Son de las mejores razas, las que nos aman desinteresada y profundamente.

P.D.2: La de las fotos no soy yo, ni tampoco Electra, es una modelo que se prestó a posar.

 
Free counter and web stats