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La obesidad pasa factura


En EEUU la obesidad es un grave problema desde hace mucho tiempo; sus costumbres alimenticias y forma de vida han llevado a gran parte de la población a sufrir un desproporcionado exceso de peso. Una compañía aérea norteamericana, teniendo en cuenta las miles de quejas emitidas por usuarios que han tenido que compartir asiento con personas en exceso obesas, les ha llevado a regular de nuevo, concluyendo que, en los vuelos que vayan llenos, las personas obesas pagarán el doble y utitlizarán dos asientos.

Esto nos crea un problema moral a todos por aquello de los derechos humanos, pero especialmente a los amantes de lo políticamente correcto que se echarán las manos a la cabeza en cuanto alguien defienda esta postura. Pues voy a ser yo.

Es un hecho cierto que la mayoría de las personas que son tan obesas como para molestar a un compañero de viaje no tienen la culpa (odio esta palabra) responsabilidad de serlo. Pero desde luego quien no la tiene es el compañero de viaje. No sé si os habéis visto en la circunstancia de tener que compartir asiento con una persona obesa en un viaje en avión de 10 horas de duración. Cuando por fin te bajas te dan ganas de besar el suelo tipo Papa y dar gracias a Dios, exista o no.

Es ridículo clamar contra esta medida cuando, seguro, que el que más y el que menos, sentado ya en su asiento y viendo venir por el pasillo a una persona realmente obesa, se ha puesto a rezar, por más ateo que fuera, "por favor, por favor, que no me toque a mí, que no me toque a mí".

Pobres obesos, sí, claro que sí, pero ¿y los pobres que hemos de sufrir las consecuencias de la obesidad de otros?, ¿nuestros derechos no cuentan?

Debido a mi trabajo me he encontrado en ocasiones con que las mayoristas ponían trabas a clientes míos que sufren una minusvalía. Sordos y ciegos han de pagar el viaje a una persona que les acompañe en calidad de guía por cada x con minusvalía. Al principio me enervaba y me rebelaba, pero después comprendí que, aunque injusto, es necesario. Así, esta medida, que realmente suena discriminatoria, también me parece necesaria.

Mejor sería, naturalmente, que les dejaran el otro asiento gratuitamente, pero una compañía aérea no es una ONG sino una empresa con ánimo de lucro, por lo que tiene lógica, en este caso, que la obesidad pase factura.
 
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