Ymascotizados

Pura y llanamente, RACISMO

Mi hermano me contó el otro día que ha cogido un trabajo por mucho menos sueldo de lo que sería justo, qué digo, por mucho menos de lo que sería siquiera digno. Además, sabe cuándo entra a currar pero no cuándo sale, y “librar día y medio consecutivo” es una expresión desconocida para sus jefes. Yo me cabreé, le dije que no me parecía justo ni para él ni para el resto de los españoles que se dedican a eso mismo y aspiran a tener un sueldo y un horario justos. Le dije que sé y comprendo lo que es estar en paro y necesitar currar, pero que pensara qué pasaría si cientos de personas en su situación hicieran lo mismo que él, cómo se devaluaría el mercado laboral y en qué tipo de explotación cercana a la esclavitud se convertiría esa profesión, y después otras, y después otras, y... Menos mal que mi hermano es español y blanco, porque de no ser así seguro que él o cualquiera me acusarían de ser racista.

Mi vecina no pudo disfrutar de una educación concienzuda en su infancia y juventud, y tampoco de una mínima culturización; su marido tampoco. Cosa rara en los españoles actualmente, tienen 6 hijos, medio equipo de voleibol. Vinieron hace poco desde otro barrio y nos imponen por fuerza sus costumbres. Entre todos son una pesadilla para la convivencia. Hacen vida en el portal o en la acera, bajo las ventanas del resto de los vecinos del edificio; los críos más pequeños juegan al balón, montan en bicicleta, saltan o simplemente pelean continuamente; los mayores escuchan lo que ellos llaman música, diferente cada uno, y a todo trapo para ahogar la del hermano, y no sé si por joderse entre ellos o por jodernos a nosotros, ponen los equipos en las ventanas; los padres gritan y vociferan prácticamente a todas horas, no porque estén enfadados, que también, sino porque hablan así; él se pasea sin camiseta, y como él los niños, excepto el mayor que lleva capucha o una gorra con la visera para atrás y los pantalones caídos, y camina como si estuviera escocido mirando siempre por las ventanillas de todos los coches aparcados; ella deja las bolsas de basura en el portal y desafía a cualquier vecino que se atreva a decirle algo al respecto; llaman al timbre a cualquier hora del día o de la noche para pedir lo que sea que necesiten, y se auto invitan a entrar. Menos mal que mis vecinos son españoles y blancos y puedo criticar su actitud abiertamente, porque de no ser así seguro que ellos o cualquiera me tacharían de racista. Si la gentuza que nos impone sus costumbres en vez de adaptarse a las del sitio al que llega, o al menos respetarlas, nos llega desde otros barrios es lícito opinar, pero si llega desde otros países y opinas eres xenófobo.

Esta entrada, como ya muchos habréis adivinado, es producto de “la jartura”. Que estoy hasta los muñones de lo políticamente correcto es algo notorio, pero ahora además debo sumarle que estoy hasta los mismísimos ovarios de que el no ser adepta a lo políticamente correcto me acarree descalificaciones personales injustas. Y conste que me da igual que me insulten y me la suda que me critiquen, en serio, a veces hasta me halaga; pero las injusticias verbales, o de cualquier otro tenor, y las charlas morales que no me corresponden me joden sobre manera.

Últimamente he sido acusada ya en varias ocasiones de ser racista debido a alguno de mis comentarios. Y, en fin, si alguien quiere llamarme hija de puta me parece estupendo e incluso apropiado porque seguramente, además, tendrá sus razones válidas para hacerlo, pero racista no soy. Con todo mi sentido del humor, que es mucho, ni siquiera me hacen gracia los chistes sobre negros, gitanos o "panchitos". Lo que sí soy es alguien que valora, y mucho, la educación y las buenas costumbres, y que lucha por que los derechos del trabajador vayan hacia delante y no dando constantes pasos atrás.

Resulta que pienso, y lo que pienso lo digo, maniática que es una, que la inmigración masiva ha traído no pocos problemas, sobre todo laborales, pero también de otras índoles, a los ciudadanos de este país. Pero, aunque parezca una perogrullada, no me estoy metiendo con los inmigrantes, que tienen que sobrevivir como mejor puedan, sino con la mala gestión que ha permitido que una inmigración masiva, que desgraciadamente nos ha traído gentes de los estamentos más bajos de otros países, desestabilice el crecimiento laboral y los valores de buena convivencia que empezábamos a desarrollar.


El empresario español, y probablemente el de cualquier país, no necesita que le animen para pagar sueldos de mierda y rebajar las condiciones laborales del empleado aumentando con ello sus ganancias (al menos a corto plazo, porque un trabajador contento curra más que uno cabreado y explotado, pero ésa es otra historia). Así, el hecho de que los inmigrantes empezaran a aceptar puestos de trabajo con horarios asquerosos rozando la ilegalidad y sueldos miserables condicionó gran parte del mercado laboral, jodiendo los pocos avances que a base de mucho esfuerzo habíamos ido consiguiendo. Y ojo que no me refiero sólo a trabajos no cualificados (o supuestamente no cualificados), también hablo de empleos profesionales.

Y eso si hablamos de sudamericanos, marroquíes y africanos de varios países, porque si ya hablamos de los chinos nos vamos directamente a las condiciones de los tiempos de la esclavitud, y podemos hacernos una idea del mal ejemplo que dan sobre los derechos del trabajador y también de cómo están hundiendo al pequeño comercio tradicional.

Y a propósito de chinos, me pregunto por qué cojones si yo, que soy española, quiero abrir un negocio en España con el que daré trabajo a otros españoles además de a mí misma, tengo que pagar impuestos desde el primer día, y un chino tiene 5 años de exención (a los 5 años traspasa ese negocio a otros chinos y abre otro con otros 5 años de exención fiscal ¿¿¿¿¿¿Por qué???????). ¿Por qué a los sudamericanos o a los rumanos se les facilita conseguir vivienda y los españoles han de continuar en casa de sus padres, si aún los tienen, pasados los 30? ¿Por qué ellos reciben pensiones y subvenciones a las que un español en la misma situación económica no puede acceder? Tantos por qués y tan pocas respuestas. ¿Contra el inmigrante? No, contra el sistema que da lugar a que nos tengamos que hacer estas preguntas.

Eso en cuanto al mercado laboral, pero hay otro tema para mí fundamental, que es la educación. Repito de nuevo que no critico al inmigrante, que viene a buscarse la vida fuera de su país lo que ya de por sí es bastante traumático, y lógicamente se beneficia de lo que puede, sino a la mala gestión que ha dado lugar a este tipo de problemática. Porque si los gobernantes no hubieran hecho la vista gorda o incluso potenciado la inmigración ilegal, los inmigrantes habrían ido llegando poco a poco y sin más remedio que, dentro de las posibilidades y la educación personal de cada uno, amoldarse a las costumbres españolas (aquello de “donde fueres haz lo que vieres”). Pero, como por el contrario, han llegado masivamente, invadiendo literalmente barrios enteros, en vez de amoldarse a nuestra forma de vida en muchos casos han impuesto la suya. Y esto ha dado lugar a verdaderas estampidas de españoles que han tenido que abandonar sus barrios ante la incapacidad de convivir con costumbres molestísimas y por completo ajenas, e incluso contrarias, a las propias.

Como decía mi padre, hombre sabio donde los haya, los hermanos no se odian por naturaleza, son las injusticias y favoritismos que con ellos cometen los adultos las que provocan que se terminen odiando.


El día que La Tierra sea 1 país, el día que las fronteras caigan y los seres humanos seamos ciudadanos del mundo, ese día todo esto serán gilipolleces; pero mientras no sea así, hay que respetar ciertas bases para poder convivir en buena lid. Pero cuidado con secundarlo, señores y señoras, porque esto que expreso aquí, en este país, en esta época, no sólo es políticamente incorrecto, es, pura y llanamente, RACISMO.

 
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